Cómo se hace
Qué método hay detrás de cada recomendación, y por qué a veces preferimos que falte algo antes que publicarlo.
El propósito
Que una familia pueda saber qué hacer en una emergencia sin depender de tener internet, y que pueda comprobar de dónde sale cada cosa que lee.
El método
Los seis pasos, con el detalle
- Se busca la fuente oficial. Un organismo público, con nombre y documento.
- Se abre y se lee entera. No alcanza con el fragmento que muestra un buscador. Si un documento no se puede abrir, no se usa.
- Se registra qué dice, textual. Con su fecha, su país y su público.
- Se escribe la recomendación conservando la acción, la población, la condición y la gravedad del original.
- Se declara qué NO garantiza. Este paso es el que más veces frena una publicación.
- Se comprueba. Las conversiones se recalculan; las cifras se verifican contra el documento; las contradicciones entre fuentes se registran en vez de resolverse por criterio propio.
Cuándo NO se publica
- Cuando la fuente se contradice a sí misma.
- Cuando hace falta que lo revise un profesional con matrícula y todavía no pasó.
- Cuando el tema es una dosis, un procedimiento invasivo o una instalación de gas o eléctrica.
- Cuando la fuente no dice explícitamente que su recomendación es para población general.
- Cuando falta declarar la fecha, la jurisdicción o las limitaciones.
Hay contenido escrito que no está publicado por alguna de estas razones. No aparece en el sitio, no aparece en el archivo descargable, y no aparece en los buscadores. Va a salir cuando cierre su revisión, no antes.
Las fuentes
El registro tiene 136 documentos oficiales de organismos públicos de salud, protección civil y ambiente. No todos están en el mismo estado, y la diferencia importa: una cosa es un documento que alguien abrió y leyó entero, y otra es uno anotado con su organismo y su URL del que no queda constancia de lectura. Por eso se cuentan por separado, y el número que sale a la portada es sólo el primero.
Las cuatro categorías son excluyentes y suman 136: una prueba del build falla si una fuente cae en dos, si alguna queda sin categoría o si el número público empieza a mezclarlas. Que una fuente esté en «registradas sin constancia» no significa que nadie la haya leído: significa que el registro no lo dice, y eso es lo único que se puede afirmar.
Cada guía dice cuáles usa, con el organismo, el documento y la fecha de consulta al lado de cada recomendación.
De qué país es cada recomendación
Buena parte de lo que hay publicado sobre emergencias domésticas lo escriben organismos de otros países, y está bien escrito. Pero una recomendación no viaja sola: puede venir con una cifra en otra unidad, con un producto que allá tiene otra concentración, con una palabra que acá se dice distinto, o con un procedimiento que depende de qué organismo manda en el territorio.
Por eso cada recomendación de este manual dice de qué jurisdicción es, y cuando la fuente es extranjera y la conversión la hicimos nosotros, también lo dice. Cuando existe una instrucción sanitaria argentina sobre el mismo punto, manda la argentina.
Esto ya cambió una recomendación publicada. El tiempo de hervor del agua estaba tomado de una fuente extranjera. Al buscar por jurisdicción en vez de por organismo aparecieron ANMAT y el Ministerio de Salud, que publican otro número para población general. Se corrigió, y quedó escrito de dónde sale cada versión.
Sigue habiendo recomendaciones publicadas cuyo único respaldo es una fuente de otro país. Están declaradas como tales en cada guía, y buscarles respaldo argentino es trabajo en curso.
Las limitaciones, sin vueltas
Compilación trazable de fuentes oficiales. No fue revisado por ningún profesional con matrícula. No reemplaza a las autoridades locales, a los bomberos ni a la atención médica.
Esto es una compilación ordenada de lo que publican los organismos oficiales. No es un manual certificado, no es asesoramiento médico y no reemplaza la capacitación práctica. La instrucción de la autoridad local siempre manda por encima.
Quién lo hace
Lo compila REsiliencia. La parte esencial no se pone detrás de un formulario ni de una cuenta.
Cómo se sostiene
Lo esencial no se esconde detrás de nada.
Creemos que saber qué hacer ante una emergencia no debería depender del dinero. Por eso REsiliencia se puede abrir, descargar y compartir sin cuenta.
Qué no se pone detrás de nada
- Las acciones críticas: qué hacer cuando algo está pasando.
- La preparación básica: el plan mínimo, la mochila, los documentos.
- Los recorridos por situación que estén publicados.
- El funcionamiento sin conexión.
- El permiso para copiar y repartir.
- Las correcciones de seguridad: si algo estaba mal, la corrección llega a todos.
Nunca vamos a sacar una instrucción crítica de lo abierto para empujar una compra. Es la regla que ordena todo lo demás. Si alguna vez ves que dejamos de cumplirla, decínoslo.
Lo que no hacemos
- Cero anuncios dentro de una instrucción urgente. Ni banners, ni enlaces de compra, ni patrocinios. Quien está buscando qué hacer no ve publicidad.
- Ninguna empresa puede pagar para alterar una recomendación. Ni para agregar la suya, ni para sacar la de otro. La fuente es la fuente.
- Nada de miedo artificial. No se exagera un riesgo para vender una solución.
Cómo participar
REsiliencia puede mejorar con el conocimiento de quienes viven y trabajan en cada territorio. Si conocés un riesgo, una medida oficial, una experiencia local o una fuente confiable que todavía no aparece acá, compartila.
Enviar información no hace que se publique automáticamente. Primero verificamos la fuente, el alcance, la jurisdicción y los posibles riesgos de interpretación. Una experiencia personal se guarda como testimonio y por sí sola nunca respalda una instrucción de seguridad.
Si encontrás un error
Escribí a resiliencia@resolvia.online diciendo qué guía y qué parte, o mirá cómo mandar un aporte. Se revisa contra la fuente, se corrige y queda anotado en actualizaciones.
